Embelleciendo Southwest Detroit
La infraestructura está impulsando la resiliencia de los pequeños negocios en Southwest Detroit con la ayuda de la Southwest Detroit Business Association
En un tramo de West Vernor Highway, los cambios son fáciles de notar si sabes dónde mirar: banquetas más anchas, nueva iluminación, fachadas más limpias y pequeños espacios verdes a lo largo del entorno urbano. Pero debajo de esas mejoras visibles hay algo menos obvio y mucho más fundamental: una inversión a largo plazo en infraestructura que está moldeando discretamente el futuro del ecosistema de pequeños negocios del Southwest Detroit.
Por más de una década, la Southwest Detroit Business Association (SDBA) ha asumido un papel que va mucho más allá del apoyo tradicional a los negocios. A través de su trabajo en el paisaje urbano y la infraestructura, la organización ha ayudado a reimaginar lo que significa que un corredor comercial funcione no solo como un lugar para comprar, sino como un espacio para vivir, convivir y crecer.
Greg Mangan, promotor de bienes raíces de la SDBA, ha visto esa evolución de primera mano.

“Originalmente, mi papel se centraba más en la asistencia técnica para pequeños negocios y en ayudar a los dueños de propiedades; trataba de ser un enlace entre los propietarios y los negocios que buscaban un local”, dice Mangan. “Y luego se hizo la transición hacia el trabajo en temas de infraestructura, como la infraestructura verde para aguas pluviales y proyectos de paisajismo urbano”.
Esa base ha tomado muchas formas. En 2015, un proyecto de paisajismo urbano de casi $6 millones transformó más de dos millas de West Vernor, reemplazando banquetas, instalando iluminación histórica y agregando elementos de jardinería como maceteros y árboles. El proyecto fue una colaboración entre la SDBA, la Ciudad de Detroit, DTE y líderes locales, y marcó un punto de inflexión en la forma de abordar la infraestructura en el barrio.
Las mejoras no fueron solo estéticas. Para los dueños de pequeños negocios, eliminaron importantes cargas financieras.
“Digamos que cada tramo de banqueta cuesta $800 y tienes 10 de esos frente a tu propiedad. Son $8,000 que tendrías que pagar en reparaciones”, comenta Mangan. “Cuando nosotros reemplazamos todas las banquetas, ese es un gasto que el dueño de la propiedad ya no tiene que asumir”.
Ese tipo de alivio es fundamental en una comunidad donde muchos negocios operan con márgenes de ganancia muy estrechos y no tienen acceso a grandes cantidades de capital. La infraestructura, ya sean banquetas, iluminación o sistemas de drenaje, es costosa y a menudo inalcanzable sin el apoyo público o filantrópico coordinado.

Ahí es donde la SDBA actúa como un puente.
“Creo que le da a los negocios los medios para alcanzar y recibir oportunidades de financiamiento, como apoyos económicos o préstamos, que de otra manera no habrían sabido buscar”, dice Sarah Clark, cofundadora y codirectora ejecutiva de Cadillac Urban Gardens. “La SDBA ofrece ese puente para encontrar fondos. Son una fuente de confianza”.
Clark ha trabajado junto a la SDBA por más de una década, particularmente en proyectos de infraestructura verde como los jardines de lluvia, que son áreas ajardinadas diseñadas para absorber y filtrar el escurrimiento de aguas pluviales.
“He trabajado con Greg durante más de 10 años”, dice. “Él es muy constante, siempre está ahí y realmente le importa. Hace una diferencia maravillosa en el barrio y establece excelentes relaciones con los dueños de negocios”.
Estos proyectos se han vuelto cada vez más importantes en una ciudad que lucha con una infraestructura envejecida y frecuentes inundaciones. Southwest Detroit tiene una alta concentración de superficies impermeables —calles, banquetas y techos que impiden que el agua sea absorbida por la tierra— lo que pone mucha presión sobre los sistemas de drenaje.
Para hacer frente a esto, la SDBA y sus socios han implementado infraestructura verde para aguas pluviales en toda la comunidad.
“Tenemos tanta superficie impermeable por las calles, las banquetas y los techos”, explica Mangan. “Así que hemos emprendido proyectos de infraestructura verde para aguas pluviales, como jardines de lluvia y sistemas subterráneos, para captar esa agua”.
Detrás de la oficina de la SDBA, un jardín de lluvia capta el escurrimiento que de otro modo sobrecargaría el sistema de alcantarillado. En LA Joya Gardens, un desarrollo de viviendas asequibles terminado el año pasado, un sistema subterráneo recolecta la primera pulgada de lluvia de las superficies circundantes.
“Este tipo de proyectos son muy caros y por lo general no pueden ser costeados únicamente por el dueño de una propiedad o un negocio”, dice Mangan.
La Jolla Gardens también reveló otro nivel de retos en infraestructura: la capacidad de energía. Para dar servicio a los 53 apartamentos del desarrollo, el proyecto requirió 13 postes de luz nuevos, cinco transformadores y una extensa red de cableado nuevo.
“Algo que normalmente costaría $25,000 por un nuevo poste de luz y un transformador, terminó costando más de $600,000 para el proyecto”, comenta Mangan.
Pero esa inversión no beneficia solo a un proyecto.
“El siguiente negocio o desarrollo en esa área ahora podría tener un suministro eléctrico mejorado y no tendrá que asumir ese costo”, afirma.
El financiamiento para estos esfuerzos proviene de una mezcla de fuentes, incluyendo fundaciones, instituciones financieras y agencias públicas.

“Parte de los fondos ha venido de fundaciones como Kresge, la Community Foundation for Southeast Michigan y de diferentes instituciones bancarias”, menciona Mangan. “Eso ayuda a pagar al personal y apoyar el trabajo en torno a la resiliencia de los negocios y los dueños de propiedades”.
Aun así, el panorama de los fondos siempre está cambiando, lo que agrega incertidumbre a la planificación a largo plazo.
Esa incertidumbre va más allá del dinero. En un barrio con una gran población inmigrante, las dinámicas políticas a nivel general también pueden influir en cómo se sienten los dueños de negocios respecto a invertir.
“Definitivamente hay más preocupación en el barrio”, dice Clark. “Pero la gente se está cuidando mutuamente”.
Ese sentido de cuidado y conexión es parte de lo que hace que las mejoras de infraestructura tengan tanto impacto.
“Creo que demuestra que a los negocios les importa, y a la comunidad le importa invertir en sus negocios locales”, añade Clark. “Hace que más gente quiera venir al barrio, frecuentar esos negocios y mantener el dinero dentro de la comunidad”.
En el fondo, los programas de embellecimiento urbano no se tratan solo de mejoras físicas. Se trata de crear espacios donde la gente se sienta segura, conectada y bienvenida.
“Algo que se subestima mucho es cómo la infraestructura crea lugares más seguros para las personas, ya sea que caminen, anden en bicicleta o usen silla de ruedas”, dice Mangan. “Si creas una infraestructura que se adapte a algo más que solo vehículos, creas un barrio más equitativo”.
Los planes futuros reflejan ese enfoque. Un proyecto propuesto a lo largo de la Joe Louis Greenway ensancharía las banquetas e introduciría elementos de infraestructura verde como zanjas biológicas para captar las aguas pluviales y al mismo tiempo mejorar la seguridad de los peatones.
Para Clark, la visión a largo plazo está enraizada en la constancia y el cuidado.
“La SDBA siempre ha estado ahí cuando he necesitado un recurso, ya sea un apoyo económico, una alianza o un contacto”, afirma. “Creo que seguirán mejorando la calidad de los negocios y ayudando a la gente que ya está aquí”.
Aunque los nuevos desarrollos a menudo llaman la atención, son los sistemas de fondo los que determinan si los negocios pueden prosperar. En Southwest Detroit, esos sistemas se están reconstruyendo no solo para funcionar, sino para respaldar a una comunidad que sigue invirtiendo en sí misma.
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Resilient Neighborhoods es una serie de reportajes y participación comunitaria que examina cómo los residentes de Detroit y las organizaciones de desarrollo comunitario trabajan juntos para fortalecer los barrios locales. Es posible gracias al financiamiento de The Kresge Foundation.
Layla McMurtrie es una periodista local apasionada por el arte, la cultura y la comunidad de Detroit. Su trabajo ha sido publicado en el Detroit Metro Times, Detroit Free Press, Between the Lines, Metromode y otras publicaciones de Michigan. También cofundó una organización artística comunitaria llamada The Vision Detroit, donde conduce un podcast llamado Tell A Vision que destaca a los artistas jóvenes de la ciudad.








































