Starting a business is hard enough, so hitting your one-year anniversary is worth celebrating. The celebration is even more meaningful when a business owner is new to the community in which she established the start-up, has little knowledge of the business’s foundations, and speaks limited English at the start. Add to all those factors a desire to help suppliers thousands of miles away, and the result is, if you are Marian Esnoval, overwhelming success!
Esnoval celebrated her business’s first-year anniversary on Saturday, April 25th, surrounded by more than 50 family, friends, supporters, and customers at her retail location in downtown Pontiac. Esnoval’s path to starting her business began not in a boardroom, but in the rural Mexican highlands among her community.
“I’m Mexican, obviously… in one of my many trips going back and forth to Mexico, I realized that [coffee] was something that to me, would bring me back to my roots, back to my community, back to my family,” Esnoval said.
After moving to the United States, first to Florida and then to Michigan in 2020, she missed having a “piece of home,” especially the unique, bold coffee from her father’s hometown. She started with just an idea and a wish to help her community, but she didn’t have a clear guide for the American retail world. She hoped those red coffee beans could support not only her family, but also the community that raised her.
Launching a business as an immigrant presents unique hurdles. From navigating American marketing strategies to understanding the complexities of trademarks and business bank accounts, the daunting bureaucratic hurdles can often stifle even the most passionate entrepreneurs. Esnoval found her turning point when she joined the Global Resource Program at Oakland Thrive.
“I work directly with the small coffee farmers in different regions. Mexico has 15 states that produce coffee, and sadly, not all of them are known, or even worse, like people don’t even know Mexico produces coffee,” Esnoval said.
Cafetal Coffee stands out because of its commitment to “radical transparency.” Instead of going through big companies, Esnoval works directly with farmers from more than a dozen coffee-growing states in Mexico, including Chiapas and Nayarit. Part of every sale goes back to support these farming communities. This approach has already made a difference: in January, Esnoval delivered laundry machines to a group of women-owned coffee farms in Mexico. The business also helps pay for essential services like water and electricity in areas that are hard to reach.
“For us, a simple cup of coffee you might buy for $1 or $2 is so easy, but for people here, those $2 make a difference. I want people to be conscious about what they are doing and who they are supporting,” Esnoval said.
Her products reflect her pride in her roots and her commitment to quality. For example, the Nayarit Single Origin beans have flavors of honey, almond, and yellow plum, bringing a taste of Mexico’s west coast to people in Metro Detroit. Prices are kept affordable, from $10.00 for a 100-gram bag to $24.99 for specialty blends, so the local community can join in what she calls “conscious consumption.”
As Cafetal Coffee starts its second year, the focus is now on growing the business. Her beans are already sold at local cafes and grocers, such as Alba in Detroit’s Corktown and La Jalisciense Supermercado Y Taqueria in Mexicantown.
Esnoval continues to connect with customers through social media and local pop-ups. For Esnoval, the first year was about showing that a cup of coffee can change a life. As she gets ready to visit the farms in Chiapas that inspired her, she is bringing back more than coffee. She is bringing back hope.
“It doesn’t matter which coffee you consume, but just know where your beans come from,” Esnoval said.
“Some consumers think big European companies are better just because of the name, and we don’t realize where the [coffee beans and people] this hard work comes from. These are the communities that rarely get recognized. I just want people to know where their coffee really comes from.”
This article and photos were made possible thanks to a generous grant to EL CENTRAL Hispanic News by Press Forward, the national movement to strengthen communities by reinvigorating local news. Learn more at www.pressforward.news.
Cafetal Coffee celebra un año de cultura y comunidad
Empezar un negocio ya es bastante difícil, así que llegar al primer aniversario es algo que merece celebrarse. Y la celebración se vuelve todavía más especial cuando la dueña del negocio es nueva en la comunidad donde abrió su empresa, tiene poco conocimiento sobre cómo funciona el mundo de los negocios y llegó hablando inglés limitado. Si además a eso se le suma el deseo de ayudar a proveedores que viven a miles de millas de distancia, el resultado es, en el caso de Marian Esnoval, un éxito enorme.
Esnoval celebró el primer aniversario de su negocio el sábado 25 de abril, rodeada de más de 50 familiares, amigos, clientes y personas que la han apoyado, en su local en el centro de Pontiac. El camino de Esnoval para abrir su negocio no comenzó en una oficina corporativa, sino en las zonas rurales de las montañas mexicanas, entre su comunidad.
“Soy mexicana, obviamente… y en uno de mis muchos viajes de ida y vuelta a México, me di cuenta de que el café era algo que me conectaba con mis raíces, con mi comunidad y con mi familia”, dijo Esnoval.
Después de mudarse a Estados Unidos, primero a Florida y luego a Michigan en 2020, extrañaba tener “un pedacito de casa”, especialmente el sabor único e intenso del café del pueblo de su padre. Empezó solamente con una idea y el deseo de ayudar a su comunidad, pero sin una guía clara sobre cómo funcionaba el comercio en Estados Unidos. Esperaba que esos granos de café rojos pudieran apoyar no solo a su familia, sino también a la comunidad que la vio crecer.
Abrir un negocio como inmigrante trae retos únicos. Desde entender las estrategias de marketing en Estados Unidos hasta aprender sobre marcas registradas y cuentas bancarias comerciales, los obstáculos burocráticos pueden desanimar incluso a los emprendedores más apasionados. Esnoval encontró un punto de apoyo cuando se unió al Global Resource Program de Oakland Thrive.
“Trabajo directamente con pequeños productores de café en diferentes regiones. México tiene 15 estados productores de café y tristemente no todos son conocidos, o peor aún, mucha gente ni siquiera sabe que México produce café”, dijo Esnoval.
Cafetal Coffee se distingue por su compromiso con la “transparencia radical”. En lugar de trabajar con grandes compañías, Esnoval colabora directamente con agricultores de más de una docena de estados cafetaleros de México, incluyendo Chiapas y Nayarit. Parte de cada venta regresa directamente para apoyar a esas comunidades agrícolas. Ese modelo ya ha hecho una diferencia: en enero, Esnoval entregó lavadoras a un grupo de fincas cafetaleras administradas por mujeres en México. El negocio también ayuda a cubrir servicios básicos como agua y electricidad en zonas de difícil acceso.
“Para nosotros, una simple taza de café que compras por uno o dos dólares parece algo muy fácil, pero para la gente allá, esos dos dólares sí hacen una diferencia. Quiero que la gente sea consciente de lo que está haciendo y de a quién está apoyando”, dijo Esnoval.
Sus productos reflejan el orgullo por sus raíces y su compromiso con la calidad. Por ejemplo, los granos Nayarit Single Origin tienen notas de miel, almendra y ciruela amarilla, llevando un sabor de la costa oeste de México a la gente de Metro Detroit. Los precios se mantienen accesibles, desde $10 dólares por una bolsa de 100 gramos hasta $24.99 por mezclas especiales, para que la comunidad local pueda participar en lo que ella llama “consumo consciente”.
Mientras Cafetal Coffee comienza su segundo año, el enfoque ahora está en seguir creciendo. Sus granos ya se venden en cafeterías y tiendas locales, como Alba en Corktown y La Jalisciense Supermercado Y Taqueria en Mexicantown.
Esnoval continúa conectando con clientes a través de redes sociales y eventos pop-up locales. Para ella, el primer año fue demostrar que una taza de café puede cambiar una vida. Ahora, mientras se prepara para regresar a las fincas de Chiapas que la inspiraron, lleva de vuelta algo más que café: lleva esperanza.
“No importa qué café consumas, pero sí es importante saber de dónde vienen tus granos”, dijo Esnoval.
“Algunos consumidores creen que las grandes compañías europeas son mejores solo por el nombre, y no nos damos cuenta de dónde vienen realmente los granos y las personas detrás de todo ese trabajo. Son comunidades que casi nunca reciben reconocimiento. Yo solo quiero que la gente sepa de dónde viene realmente su café.”
Este artículo y las fotografías fueron posibles gracias a una generosa subvención otorgada a EL CENTRAL Hispanic News por Press Forward, un movimiento nacional que busca fortalecer a las comunidades revitalizando el periodismo local. Más información en www.pressforward.news.










































