Los votantes elegirán una nueva mayoría para la junta escolar de Detroit este otoño, en una elección que podría definir el futuro del distrito más grande de Michigan durante los próximos años.
La contienda por cinco de los siete asientos de la junta se da en un momento en que muchos padres y miembros de la comunidad exigen mayor rapidez para mejorar los niveles de lectura infantil, las instalaciones escolares y la transparencia administrativa.
El Detroit Public Schools Community District se encuentra «al borde de lo que probablemente sea otro momento decisivo», dijo Jamon Jordan, historiador oficial de la ciudad.
Jordan comparó la importancia de esta elección con varios momentos clave en la historia del sistema de escuelas públicas de Detroit: desde Milliken v. Bradley, un caso histórico de la Corte Suprema en 1974 que limitó el transporte escolar para la integración racial, hasta el movimiento de reforma de los años 90 que promovió la educación con enfoque afrocéntrico, y la demanda del «derecho a leer» en 2016 que sacó a la luz las pésimas condiciones de las escuelas.
Hay 31 candidatos compitiendo por cuatro puestos con periodos de cuatro años en la junta. Otros tres buscan un puesto con un periodo parcial que terminará en 2028. Solo dos de los aspirantes ocupan actualmente el cargo: Steve Bland Jr. y Bessie Harris. Ambos fueron nombrados para la junta el año pasado y son nuevos en la administración del distrito. Muchos de los candidatos critican abiertamente a la actual dirección del distrito, y algunos exigen la destitución del superintendente Nikolai Vitti, quien lleva nueve años en Detroit.
Los actuales líderes de la junta escolar anunciaron a principios de este verano que no buscarán la reelección al terminar sus mandatos. Iris Taylor, una integrante considerada una fuerza de progreso durante años, planeaba volverse a presentar en noviembre, pero falleció en julio. Las dos integrantes de la junta elegidas en 2024 que no están en elección este otoño, Monique Bryant e Ida Short, han intensificado sus críticas hacia Vitti.
El DPSCD ha logrado avances académicos en la última década, y a algunos observadores les preocupa que una nueva junta pueda hacer cambios que frenen o reviertan esos logros.
Tras años de problemas financieros bajo la administración de emergencia, el DPSCD ha mantenido presupuestos equilibrados cada año desde que Vitti asumió el cargo. Ya no hay cientos de plazas docentes vacantes y, en lugar de recortes salariales, los maestros han recibido aumentos constantes.
LaTrice McClendon, actual presidenta de la junta, dijo que no quiere que el distrito pierda impulso, pero sí espera que la próxima junta aporte nuevas ideas.
«Se necesitan personas con distintas experiencias para que aporten perspectivas diferentes», señaló.
Una nueva junta escolar podría traer más conflictos con la dirección del distrito
Vitti ha dicho poco sobre lo que una nueva junta escolar podría significar para el distrito de Detroit. No respondió a las solicitudes de comentarios esta semana, pero anteriormente dijo a Chalkbeat que, tras las elecciones, el distrito «avanzará con mayor progreso e impulso, o retrocederá».
No es raro que un cambio en los miembros de la junta escolar provoque un aumento en las críticas, conflictos o incluso intentos de destituir a los altos directivos.
Vitti dejó su empleo anterior como líder de las Duval County Public Schools en Florida en 2017, meses después de que el presidente de la junta pidiera su renuncia y en medio de amenazas de demandar al distrito por un entorno laboral hostil.
Algunos en Detroit se preguntan si podría pasar algo similar aquí. En la reunión de la junta del mes pasado, varios candidatos y miembros actuales calificaron los niveles de alfabetización como «inaceptables».
Durante un tenso intercambio en la reunión, Bryant dijo que debería haber mayores avances dado el dinero del acuerdo judicial gastado en apoyo adicional para los estudiantes de primaria.
«En lo que a mí respecta, el retorno de la inversión ha sido del 0%», afirmó Bryant. «Usted y su equipo tienen que resolver esto».
El papel de las juntas escolares es pedir cuentas al sistema, explicó Verjeana McCotter-Jacobs, directora ejecutiva de la National School Board Association y expresidenta de la junta de Prince George’s County Schools en Maryland. En el DPSCD, la junta puede votar para contratar o despedir al superintendente. Sin embargo, la Detroit Financial Review Commission debe aprobar el despido.
«Puede ser una relación incómoda, pero debería ser de colaboración», dijo McCotter-Jacobs sobre la dinámica entre la junta y el superintendente.
«Espero que ningún nuevo miembro de la junta llegue diciendo que va a despedir al superintendente», agregó. «Deberían decir que van a llegar a entender cuáles son las necesidades del distrito».
Antes de que Vitti asumiera su cargo en el DPSCD, la rotación de líderes en el distrito de escuelas públicas de la ciudad era muy alta, señaló Jordan. Esto fue especialmente cierto de 2000 a 2017, sobre todo durante los años bajo la administración de emergencia.
En muchos momentos de la historia, las juntas de las escuelas públicas de Detroit han tenido enfrentamientos con los superintendentes. Los últimos nueve años han sido relativamente tranquilos en comparación con la época anterior, añadió Jordan.
La gestión de nueve años de Vitti en el DPSCD se ubica en el 10% más alto de permanencia entre superintendentes de los 500 distritos del país analizados en un reciente estudio del Superintendent Research Project.
Emily Hartnett, directora ejecutiva de Women Leading Ed e investigadora principal del proyecto, señaló que la gran mayoría de los superintendentes con más tiempo en el cargo se van por decisión propia o mediante una «salida negociada», en lugar de ser despedidos.
El contrato actual de Vitti vence el 30 de junio de 2028. Durante la negociación de la extensión de su contrato en 2024, planteó por primera vez la posibilidad de dejar el distrito.
A algunos les preocupa que un nuevo rumbo ponga en riesgo los avances académicos
A pesar del progreso constante, el desempeño del DPSCD en los exámenes estandarizados del estado y en el SAT sigue estando muy por debajo de los promedios estatales. Además, algunos críticos están descontentos con los pequeños aumentos anuales en los niveles de dominio académico.
En la reunión de la junta de septiembre, la integrante Short sugirió cambiar el plan de estudios de lectura porque «no está funcionando».
Parte de la frustración de la comunidad proviene de décadas de desigualdad educativa para la niñez negra en Detroit, dijo Jordan. Como quedó documentado en la demanda de alfabetización de 2016, los estudiantes de Detroit padecieron condiciones pésimas en las escuelas de la ciudad —como plagas de alimañas, techos colapsados y moho— que les impidieron tener acceso a la educación.
Este será el último año en que el distrito disponga del dinero del acuerdo de la demanda. Gran parte de estos fondos se utilizó para contratar a cientos de especialistas en apoyo académico y para servicios de tutorías fuera del horario escolar para poner a los estudiantes al nivel de su grado. Cuando el dinero se termine, el distrito tendrá que buscar otras formas de pagar esos puestos o hacer recortes. La decepción colectiva de muchos habitantes de Detroit ante los resultados actuales de lectura infantil se ve acentuada por el fin de estos fondos destinados a corregir injusticias históricas, indicó Jordan.
Sin embargo, los investigadores señalan que el progreso significativo demuestra que los cambios sistémicos están dando resultados.
Un análisis reciente reveló que el DPSCD también se ubicó entre los mejores distritos similares de Estados Unidos en cuanto a la velocidad de aprendizaje de sus estudiantes durante el ciclo escolar. Los investigadores afirman que es crucial tener esto en cuenta, ya que los alumnos de Detroit suelen comenzar la escuela con un gran rezago respecto a sus compañeros de distritos más adinerados debido al racismo sistémico y la pobreza.
Uno de los mayores retos en la educación es la tendencia a cambiar de rumbo cuando los resultados inmediatos no muestran lo esperado, señaló Jeremy Singer, profesor asistente de liderazgo y políticas educativas en la University of Michigan-Flint.
«Aun cuando los distritos muestran mejoras año tras año, el riesgo siempre es que la gente sienta que no es suficiente», dijo Singer. «El peligro entonces es desechar una estrategia que en realidad está funcionando».
Investigaciones recientes también sugieren que la inestabilidad en la dirección del distrito puede afectar el rendimiento de los estudiantes.
Más allá de supervisar la dirección del distrito, la nueva junta tendrá una amplia lista de responsabilidades. Elaborará el nuevo plan estratégico de cuatro años del distrito. El plan actual, que concluye al finalizar este año escolar, define la visión del distrito y las metas específicas de avance académico.
Los nuevos integrantes también opinarán sobre el futuro de las escuelas pequeñas del distrito y el destino de los edificios que queden desocupados. En el próximo ciclo presupuestario, es probable que la junta tenga que tomar decisiones difíciles sobre qué iniciativas mantener una vez que concluyan los fondos del acuerdo de alfabetización y mientras persisten las amenazas a los fondos federales.
Los miembros de la junta también deberán evaluar si los esfuerzos actuales del DPSCD para reducir el ausentismo escolar crónico están funcionando. Aunque la cifra ha bajado recientemente, cerca del 60% de los estudiantes faltó 18 días o más durante el ciclo escolar 2025-26.
La seguridad en los planteles sigue siendo un área prioritaria donde las familias quieren ver mejoras. La nueva junta decidirá cómo invertir los fondos estatales futuros en personal de seguridad y equipo.
Padres y miembros de la comunidad de Detroit piden un cambio
Muchos padres del distrito y residentes de Detroit que siguen de cerca la educación local quieren que la nueva junta desafíe el estado actual de las cosas.
Jasmine Johnson, madre de familia, comentó que aunque ha habido avances en el aprovechamiento académico a largo plazo, le gustaría ver resultados más rápidos y nuevos programas de estudio.
«Todos quieren ver grandes saltos de inmediato», dijo. «Eso no es realista. Pero estos pequeñísimos cambios porcentuales tampoco van a ser suficientes».
Gwen Moore, madre de un exalumno del DPSCD, dijo que espera que la nueva junta «sacuda al distrito y a los padres».
«Quiero que nos hagamos responsables de apoyar a las escuelas, educar a los hijos en casa y trabajar juntos para que nuestros estudiantes den lo mejor de sí», expresó.
Georgea Cole, abuela de estudiantes del DPSCD y fundadora de la organización sin fines de lucro Act Now Services, quiere que el distrito «mantenga el rumbo», pero de forma «más firme».
«Necesitamos subir la vara y alcanzar el nivel que sé que podemos lograr», afirmó Cole.
Cyekeia Lee, directora ejecutiva de Detroit College Access Network, quiere que la nueva junta vaya más allá e investigue a fondo, superando la idea de que la graduación es la única medida de éxito.
«Sigo siendo optimista de que los candidatos adecuados ocuparán los puestos correctos y que el cambio seguirá llegando», concluyó.
Hannah Dellinger cubre temas educativos de Detroit para Chalkbeat Detroit. Puede escribirle a hdellinger@chalkbeat.org. Micah Walker es reportera de BridgeDetroit. Puede escribirle a mwalker@bridgedetroit.org.

















































